jueves, 9 de septiembre de 2021

Canción desesperada a mi patria

 

¿Hacia dónde vamos? Me pregunto esto seriamente, y en especial el día de hoy,  mientras llegan a mi oído las notas de canciones para mi melancólicas, y a la vez agradables a mi mente. Tal vez sea la música lo que me obliga a escribir, a echar estos pensamientos, que perturban mi andar, en una forma de decir. Tal vez sea todo lo que me tocó  vivir, todo lo que siento, lo tengo,  y no tengo, todo lo que nos toca vivir; pero solo es un instante en el que mis dedos inspirados se dejan llevar. La pregunta me llega en un tiempo en el que el odio se ha apoderado de nosotros, hasta un punto tal en el que la ficción se ha hecho más fuerte que la realidad, o tal vez mejor dicho ella sea la realidad hoy en día.

 

Noto que está de moda el buscar la culpa en el otro, gastar cada gota de energía en encontrar el error ajeno, en vez de alcanzar una solución entre todos. ¿No tenemos cada uno de nosotros parte de responsabilidad? Por más chica que sea, todo tenemos en nuestras manos la posibilidad de hacer una patria mejor, un mundo mejor. Y eso lo tenemos que tener presente de una manera sólida en nuestras mentes; claro que el gobierno y las autoridades tienen una responsabilidad mayor, o una posibilidad mayor de lograr esta meta, pero también nosotros, cada uno de nosotros, y me incluyo.

 

Y ahora, ¿Qué del amor? ¿Acaso es algo que se ha borrado a través del tiempo? El amor está presente entre nosotros, pero se nos presenta disfrazado, tratando de  engañarnos, y a la vez nos engañamos nosotros mismos, ¿Acaso nosotros no nos dejamos llevar por lo material, la codicia, y nos volvemos ciegos a las necesidades ajenas? Por supuesto que el amor está, y hay muchos que mueven amor, pero el odio, la violencia y tanto otro se hace notar más.

 

Amo a mi patria, y sufro por ella cada día, sufro por los que mueren de hambre, de enfermedades, los que no alcanzan a cubrir sus días, sus sueños. Y en este momento, un lágrima entre mis mejillas, se pinta de un celeste y blanco, y ruego a cada argentino, que luchemos juntos, sin mirar nuestras diferencias, y juntos tratemos de alcanzar la gloria, tan anhelada por nuestros padres próceres.

 

Un canto desesperado, y a la vez esperanzado, Porque   ¿Qué es de la vida sin la esperanza?; Me despido, y un saludo especial a mi Patria y Matria.

 

 

Juan Manuel Costantini

¿Y ahora qué hago?

 

Si la vida me ha dado,

Tan sólo un lápiz,

y un par de hojas…

 

Dibujé y clamé al cielo,

por tan solo un sonido,

quizás en mi menor,

y tan sólo la sordera

y una nube solitaria.

me ha dejado.

 

Una vista en óleo…

Y con el correr del tiempo

Y el frío,

empañado ha quedado.

 

Chau al silencio,

A la ceguera,

 

Y adiós…

 

 si nada nos queda.

 

 

Juan M. Costantini

Esfinge

 

 

Amor restrictivo, un sentir, que yace oculto, entre almohadas y sombrío. Y tan sólo una palabra, que torna lo desconocido en luz, y la verdad se vuelve legible. Y ahora, la horrible sentencia, que a mis manos llega; tu no me amas. Una lágrima, transforma mi alma en pedrusco. Y la verdad ya no importa, ni más nada, una realidad que se torna verdadera, y quisiera tan sólo escapar de esta mi vida. Ya no hay salida a este laberinto tenebroso. Sólo me queda llorar en las cenizas de lo que un día creí, y ya no será….

jueves, 13 de febrero de 2020


Yo no estará la alegría,
Aquella que me abrasaba al llegar.

Compañía incondicional,
Más allá de sus ladridos,
Y sus lamidos besos.

Sus rabos en mi memoria,
Bailarán por siempre.
Entre lágrimas mas mías,
Mis amadas caninas
Lola y Mora.


Una multitud esta noche, ellos, ellas, tú, yo...
 la luna se duerme y unos  se van.

Viene gritando el silencio..

Las copas casi vacias,
 y unos menos aca,

Solo unos tantos,
ya no tantos,

Los voces
se lavan...

Sólo,


          Tú

                                     
                                    Y...

                                                                    
                                                                    Yo.

Un café sin ti

Aquí estoy,
y un café,
frío en el tiempo.


Las agujas corren sin saberlo,
las mesas,
su gente…


Vasos llenos,
de nuevo vacíos.


Cantos adormecidos,
susurros:

          charlas de amigos,
          mesas chismosas,
          penas de muchos….


Todo a mi oído llega,
como secretos, queriendo ser libres.


Un asiento,
delante nuestro…


Y aquí seguimos,
yo y mi café,

ambos fríos…

Hombre lobo 1


Soy como todo niño,
y a la vez ninguno.
Corro y caigo,
sangro,
como un chico.
Verán,
esta contradicción
que leen sus ojos,
llega en luna llena,
en donde a la noche,
sale la fiera,
mezcla salvaje,
mezcla colmillo.
Todo en mi cambia,
pues soy hombre lobo.
Séptimo hijo,
la condena te ha caído.

Cenizas de tu nombre





Cada letra tuya se esconde,
y la rima se duerme.


Ya no eres melodía,
ni mis versos verdes.


Sólo en tu nombre ruinas,
 y un cielo mudo.


Juan Manuel Costantini

Suspenso


Ante tu puerta...


Las yemas de mis dedos besan su picaporte, una ráfaga helada perturba cada movimiento de mi mano. Abro al fin, esperando verte. Aún tu llanto, tu llamada, llegan a mi mente, a mi oído, hasta juraría que estas a mi lado en este mismo instante repitiéndome todo.

Atravieso la entrada, buscando tus lágrimas, pero nada... Paso por el living, la cocina… mis pies se humedecen a cada paso, a pesar del frío que reina en el ambiente. Trato de apaciguar mi mente, sigo mi marcha, el comedor, una luz tenue, sillas vacías y desordenadas, como si hubiese habido una fiesta. “Debe estar en su cuarto, tratando de olvidar sus penas con el sueño”, me dije a mi mismo. Penetro en el pasillo, todo es silencio, todo es negro excepto la esperanza. Mi alma salta ante un crujido, me doy vuelta rápidamente, tu gato cruza el pasillo y desaparece ante los muros.

Al fin en frente mío tu cuarto, todo se hace eterno, la puerta parece estar a kilómetros de mí, no creo poder alcanzarla...
Al fin la alcanzo, abro ansioso y lentamente...

 En tu cama sábanas, arrugadas, todo se pinta en tu sangre, que parecería crujir en la noche, tu pálido cuerpo, y la negra soledad. Todo se acaba, y mi vida también, junto a tu sangre, por siempre dormiré…


Quema la noche,
un golpe a la puerta.
Picaporte,
pálido, helado.
Frente bañada en agua,
manos ardientes.
Llegada la hora
de abrir un pasado,
y soltar sus fantasmas.


Sangra cada una de mis palabras,
Golpe frío a la soledad,
Grito al abismo,
Al sordo mudo,
Mi ida llegara,
Sin destino ni vuelta.
Me hallarás algún día,
Besando el polvo y el silencio,
Arrastrando mis huellas,
Llevando la nada,
Hacia la eterno vacío.


El final del camino,
Cuando la lucha se acaba,
Y a un lado…
La toalla intranquila,
Húmeda,
Yace tirada.

Y mi alma,
Abandonada,
Allí sola.

Todo se acaba,
Y solo queda saludarte,
Y decirte cuanto te amo,
Pero esta vida no es para mi.


Ah, tus vuelos…
Oh, cantar…
Dulce,
sereno,
que a tu pecho me atas.


Oh, extraño sentimiento,
suave como seda,
ardiente destello.


Eres el faro en la noche
y yo la balsa perdida.



Del óleo y un rayo,
tus labios se pintan,
el rojo salió prestado,
de una rosa y la tarde.


En lluvias fugaces,
canté a esta luna,
queriéndote de soprano,
y de coro tus labios.


Por mar y arena,
al trote iban,
sus pechos salvajes,
sobre ellos, su suave pelo.

Entre las rocas,
mis piernas traviesas,
a ella miraban,
queriendo alcanzarla.

Pelea en la pesca


Oh, hilo fino y retorcido
que la paciencia cierras
apégate al reel
o verás el fondo eterno.

Ave


Tus ojos abres, tus alas…
      Un mundo entero aguarda.


       Planeas entre sueños, nubes…
       Entre cantos y lloviznas…
       Y un cielo ardiente,
       y el sol naciente,
       y el verde, asoma, acecha, te enfrenta,


       se aleja…


      Y de nuevo el azul…


      La libertad…

Iñaki


Decidiste ver al mundo.
Corría el año por un treinta,
y tú le diste alivio a su espera.


Sin saberlo
llenas un río
de alegría y orgullo.


Devuelves cada mirada
en tu sonrisa.


Y aquí entre mis manos
el privilegio
 de guiarte en esta vida.
Juan (tu padrino)
18/12/2011

Tierra

Te nutres:

de cunas,
del paso firme,
de abrazos, caricias,
de ecos de nadie.



Con el verde,
y la noche acechando,
la llave enseñas,
al que al silencio abraza.


Sueños de vida brotan,
de raíz a tallo,
de tallo a hoja,
de hoja a flor.


Sueños de vida,
crecen
besando el cielo.